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Cómo elegir un homeópata

Cómo elegir un homeópata

Emilio Morales Prado
Doctor en Medicina. Médico homeópata.
WEB: Homeopatia Sevilla

Una de las tareas más difíciles que tiene ante sí el futuro paciente homeopático consiste en elegir el médico homeópata al que consultará. En algunos casos sus amigos o conocidos le han recomendado a un médico en particular, pero en otros tiene varios entre los que elegir o simplemente ha decidido consultar a un homeópata sin saber cuál de éstos resultará ser el más adecuado.

Si tenemos en cuenta que el paciente suele acudir a la consulta homeopática en última instancia, cuando ya ha fracasado cualquier otro recurso terapéutico, cuando ha consultado no sólo con médicos, sino en muchos casos con naturópatas, curanderos o adivinos, es fácil imaginarse que a tales alturas se encuentra desesperado, ofuscado, que carece del sosiego necesario para una adecuada elección. Razón de más para no precipitarse. Hay que tener calma e informarse en manos de quién vamos a poner nuestra salud.

homeopata-sevillaLa primera e ineludible regla en la elección de un homeópata es que el homeópata sea médico. Esta es una importante garantía para el paciente. Ser médico permite al homeópata tener el criterio suficiente como para diagnosticar y derivar casos que requieran tratamiento quirúrgico o cuidados hospitalarios, le permite explorar a su paciente, le permite solicitar e interpretar las pruebas complementarias necesarias en ocasiones para establecer un diagnóstico, un pronóstico o para llevar un adecuado seguimiento del caso. Pero sobre todo la preparación intelectual que ha recibido a lo largo de toda una vida dedicada al estudio le capacita para comprender y manejar un método en ocasiones tan complejo como es el método homeopático en la práctica diaria.

Muchos de los que de dedican al ejercicio profesional de la homeopatía sin ser médicos suelen tener una escasa formación intelectual. No se trata sólo de que no sean licenciados en medicina; en general son personas con una preparación muy deficiente, osados en proporción a su ignorancia, que han visto en el vacío legal que hoy rodea a la homeopatía un modo representar el papel de médico sin serlo. Se les llama intrusos profesionales. He hablado con algunos de ellos. Siempre les he dicho que están en su legítimo derecho de ejercer la medicina si esa es su vocación, y que para ello el mejor modo es matricularse en una facultad de medicina y obtener la licenciatura. Al fin y al cabo, las facultades de medicina no son sociedades secretas, cualquiera puede matricularse. Cualquiera que reúna unos mínimos requisitos académicos. El problema es que la mayor parte de tales intrusos están muy lejos de poseer esos requisitos. Lejos, no ya de la mínima preparación que se exige para asumir la grave responsabilidad de ser médico, sino de la requerida para ser estudiante de primer año. Es cierto que las autoridades no han regulado hasta ahora el ejercicio de la medicina homeopática, pero en cualquier caso eso está fuera de nuestro alcance. Lo que al nuevo paciente le interesa es ponerse en las mejores manos. Y la primera regla consiste en cerciorarse de que el homeópata a cuya consulta piensa acudir es verdaderamente médico. Eso está a su alcance.

La segunda regla de oro es que el médico sea homeópata. Esto quiere decir que el médico, además de serlo, haya recibido la adecuada formación en homeopatía que lo capacite para el ejercicio responsable de ésta. A causa del creciente paro médico, de las dificultades insuperables por algunos para acceder al MIR, muchos médicos, tal vez apremiados por la necesidad, se inscriben en algún cursillo acelerado y en unas pocas horas obtienen un diploma que presuntamente les faculta para el ejercicio profesional de la homeopatía. La forma de identificarlos es relativamente sencilla: el verdadero médico homeópata sólo receta un medicamento en cada ocasión, casi siempre en una única toma, pero ellos recetan varios medicamentos o medicamentos comerciales, presuntamente específicos para alguna dolencia particular, elaborados con complejas fórmulas de remedios homeopáticos mezclados, y mandan repetir las tomas a menudo. A estos médicos se les conoce con el nombre de oportunistas. Su caso no es ni mucho menos tan grave como el anterior. Puesto que son licenciados en medicina poseen todo lo que se requiere para formarse adecuadamente como homeópatas. Pero mientras que lo hacen, el nuevo paciente no debe elegirlos para su consulta homeopática .

Siguiendo escrupulosamente estas dos reglas ya estará el paciente mucho más cerca de una correcta elección. Podríamos decir que en realidad ya tiene asegurada esa elección correcta. Sin embargo el paciente quiere al mejor médico que pueda conseguir y para ello no está de más que recuerde las reglas de oro negativas.

La primera regla de oro negativa es que hay que olvidarse del precio de la consulta. Algunos pacientes se deciden por el médico que cobra menos pensando que le convendrá más. Pero en ocasiones ese médico lo instará a que acuda más veces a la consulta, y finalmente puede costarle más que el otro cuyos honorarios eran mayores. Otros pacientes razonan justamente al revés: el médico más caro debe ser el mejor, por lo tanto consultaré con él. Tal vez lleve razón, pero también es posible que el médico más caro sea simplemente el más ambicioso. De manera que el precio de la consulta nunca debe influir en la elección de un médico.

Si usted carece de recursos económicos de manera que de ningún modo puede afrontar el coste de una consulta médica, debe dirigirse a su ayuntamiento y solicitar un certificado que acredite su situación. No habrá un solo médico que se niegue a atenderlo gratuitamente, si usted necesita verdaderamente de sus servicios.

La segunda regla de oro negativa es huir de las apariencias, no tomarlas en consideración a la hora de elegir médico. La primera apariencia de la que se debe huir es el volumen de la clientela. Acudir a un médico porque tiene mucha clientela, porque tiene siempre la consulta llena y en consecuencia debe ser mejor médico, es un gran error. En primer lugar existen muchos modos de reclutar pacientes, posiblemente legales todos pero desde luego no todos completamente honorables. En segundo lugar porque una sala de espera abarrotada puede significar dos cosas además de abundancia de clientela: mala fe o falta de organización. Es mala fe si el médico tiene cinco pacientes en la semana y en lugar de atender uno cada día los cita a todos el viernes a las ocho de la tarde. La impresión que recibirán los pacientes es que se trata de un médico muy ocupado y sin duda muy capaz. Pero también una sala de espera llena puede significar que el médico o su secretaria no han sido capaces de distribuir los horarios de manera que cada paciente pueda ser recibido a su hora. Entonces es falta de organización y es necesario reconocer que ningún médico puede evitar que en ocasiones se le desajusten los horarios y se provoque el que los pacientes tengan que esperar durante horas. Pero esto no es ni mucho menos lo deseable, en una consulta bien organizada la sala de espera estará la mayor parte del tiempo vacía o a lo sumo encontraremos allí un solo paciente. Cada paciente debe ser atendido a su hora o lo más pronto posible. En una consulta así cualquiera podría pensar que el médico tiene poca clientela y por lo tanto no es un buen médico. Como la cantidad de gente en la sala de espera no nos permite saber si el médico tiene más o menos pacientes o si es peor o mejor profesionalmente, lo más adecuado será no tener esto en cuenta cuando queramos elegir un médico.

Una extensión particular de lo anterior es la demora en la cita. Muchas personas piensan que si un médico da cita con una demora de dos meses debe necesariamente ser mejor médico. Merece la pena reflexionar sobre esto. Si tengo más pacientes de los que puedo atender debo citar algunos para más adelante, pero si tal situación se hace permanente, es decir, si siempre tengo más pacientes de los que puedo atender, el superávit irá creciendo y al cabo de algún tiempo estaré dando citas para dentro, no de un mes o dos, sino de varios años. Y la cosa seguirá en aumento mientras yo sea solicitado por más pacientes de los que puedo atender. A menudo oímos decir con admiración que el doctor tal da citas para dentro de un mes. Un año o dos más tarde, sabemos por otro paciente que el mismo doctor sigue dando citas para dentro de un mes. ¿Dónde está el superávit? Si este hombre atiende a sus pacientes dentro de un mes, y los atiende a todos, lo mismo podría hacerlo en esta misma semana. De ciencia propia conozco algún médico que, no teniendo apenas clientela, daba sus citas para un mes considerando que de este modo ganaba prestigio. Resulta chocante que un médico pueda ganar consideración actuando de un modo que es perjudicial para sus pacientes. Esto denota muy poca inteligencia en los pacientes. De manera que la demora en la cita no debe ser tenida en cuenta a la hora de elegir un médico. Incluso una excesiva demora debería ser considerada como algo negativo.

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El colmo es cuando el médico se lamenta ante el paciente de lo muy ocupado que está o de la mucha prisa que tiene siempre. Aunque fuese cierto, un verdadero médico debería en todo caso tomarse con calma el tiempo de la consulta, transmitir confianza y sosiego a su paciente. Si un médico tiene realmente prisa su deber es posponer la consulta o posponer sus otros compromisos, de ningún modo transmitir su inquietud al paciente. Pero si tal prisa u ocupaciones no existen y sólo trata de dar a entender que es un médico muy solicitado, entonces es mucho peor. De manera que si un médico hace esto, huya rápidamente de esa consulta y no vuelva: tal médico es un presuntuoso. Cualquier forma de presunción o vanagloria por parte del médico es negativa para el éxito terapéutico.

Otras apariencias tales como si la consulta es grande o pequeña, lujosa o humilde, si está situada en un gran centro médico o en un despacho remoto, deben ser dejadas de lado a la hora de elegir un médico homeópata. Pero nunca acuda a una consulta que esté ubicada en un local anexo a un establecimiento comercial tal como una tienda de productos dietéticos o una farmacia. Tal práctica está expresamente condenada en el Código de Deontología Médica.

Finalmente el paciente debe huir discretamente de la consulta de un homeópata que lo sabe todo. Un homeópata que lo sabe todo es además acupuntor, iridólogo, dietista, fitoteapéuta, magnetoterapéuta y etcéterapeuta, y lo exhibe al completo orgullosamente en su placa y en su tarjeta. Generalmente no son médicos, aunque hay algunos médicos homeopatiatambién.

Bien, el nuevo paciente ya sabe que le conviene elegir un médico con la adecuada formación en homeopatía y también sabe cuáles son las cosas que no deben ser consideradas o que deben ser consideradas negativamente en la selección. Hemos descartado a los intrusos, a los oportunistas, a los presuntuosos y a los sabelotodos, y hemos visto una serie de circunstancias que la gente suele considerar índices fiables de la pericia del médico, pero que no lo son, y que por tanto deben ser ignoradas.

Quedan por mencionar tres circunstancias que sí permitirán determinar por adelantado la capacidad de un médico homeópata. Estas son la experiencia, la dedicación y el testimonio de sus pacientes.

Los años de experiencia son fáciles de establecer con sólo preguntar. La mayoría de los médicos homeópatas no suele mentir a este respecto.

La dedicación es una cuestión muy delicada. En general parece razonable aceptar que será preferible un médico que dedica toda su atención y su energía a la homeopatía a otro que la reparte entre la homeopatía y la alopatía. Alguna vez un paciente se me ha quejado de que algún médico por él conocido “trabaja por la mañana en el seguro y por la tarde hace homeopatía en su consulta”. El paciente percibía esto como una falta de convicción de ese médico, como si practicase la homeopatía sólo por lucrarse pero en el fondo no estuviese convencido de la eficacia del método lo que lo convertiría sin duda en un mal homeópata. Esto puede ser posible en algún caso pero debo decir que conozco algunos médicos con una excelente formación homeopática y una convicción a toda prueba que trabajan además en la medicina pública por la sencilla razón de que tienen que sacar adelante a sus familias. En cualquier caso sin que sea legítimo desautorizar a los que no la tienen, una dedicación completa tiene su importancia.

Finalmente el testimonio de los pacientes suele pesar mucho, y con razón, en la elección del médico. Un paciente curado no sólo lo dice sino que se le nota. La lectura de este libro le proporcionará algunas claves para notar el aumento de salud en sus amigos.

Ahora tiene todos los datos precisos para elegir a un buen médico homeópata. Le aseguro que son muchos los que cumplen los anteriores requisitos. Y que haya mejoría. Pero si no la hubiese no cometa el error más común. Si después de algunas consultas no encuentra el resultado esperado no abandone la homeopatía, no piense que la homeopatía no funciona. Lo que un homeópata no ha resuelto puede resolverlo otro homeópata.

Texto tomado del libro “La magia de la homeopatía”, Instituto Médico de Estudios Hahnemannianos, Sevilla 2000.

 

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2 Comments

  1. Hola soy Jose Manuel desde Elche y quisiera hacerle una consulta, hace unos meses me dio una dermatitis no muy fuerte pues bien fui al medico, me receto urbason inyectable 40 mg y polaramine inyectable 5 mg y me bajo la inflamacion de la dermatitis, pero hay viene el caso a los tres o cuatro dias me hizo el efecto rebote me salio mas dermatitis y ahora con foliculitis me salen granos o forunculos gordos por el rostro y otros granos mas pequeños por pecho y hombros y unos pocos también por la cabeza, me dijo el medico de pincharme mas urbason y diprogenta todo ello lleva cortisona y me he negado a ello. Yo soy mas bien naturalista soy vegano y uso bastantes productos del herbolario geles y cremas sin alcohol sobre todo pero no me a bajado la inflamacion de la foliculitis y dermatitis por eso le pido un remedio en capsulas, granulos o cremas para limpiarme y bajarme la inflamacion de la foliculitis y de la dermatitis, tengo 47 años y la piel mixta
    Gracias por todo y un saludo

    Reply
    • Buenas tardes José Manuel,
      Sentimos no poder responder a su requerimiento, nosotros sólo publicamos un artículo de un doctor homeopáta, tendría usted que pedir una consulta para que pueda atenderle personalmente.
      Saludos

      Reply

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