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Cómo me convertí en homeópata

Cómo me convertí en homeópata
¿Quién no se ha preguntado qué es lo que hace que un médico «normal» decida abandonar la seguridad de la medicina institucional y hacerse homeópata, afrontando así el rechazo de buena parte de la sociedad, en particular de sus colegas? ¿Qué tiene la homeopatía para merecer la adhesión incondicional de tantos médicos?

homeopataAlphonse Teste, uno de los más brillantes homeópatas del siglo XIX, nos relata en este libro con todo lujo de detalles la peripecia personal y profesional que lo llevó a la homeopatía. Cómo me convertí en homeópata es además una panorámica de la homeopatía francesa de la época y de algunos de sus más ilustres representantes.

¿Acabará por prevalecer algún día en el mundo médico la pobre doctrina de Samuel Hahnemann, tan despreciada, tan escarnecida, tan ridiculizada desde hace más de medio siglo? No sólo lo espero, sino que no me cabe la menor duda.

Si se llegara a penetrar en el pensamiento íntimo de los maestros más acreditados de la escuela oficial, se reconocería fácilmente que en su mayor parte admitirían sin repugnancia el similia similibus, principio fundamental de la homeopatía, y que, si aún lo rechazan ostensiblemente, es sólo para salvar el decoro. Supongo que protestan, a decir verdad y de buena fe, contra nuestra posología, pero mientras protestan, simplifican sus fórmulas y atenúan su dosificación conforme a nuestros preceptos.

Por otra parte, si un joven doctor, muy orgulloso de su reciente titulación y lleno de las ilusiones de su edad, declara resueltamente que no cree y nunca creerá en la homeopatía contra la que suelta si es preciso esos inevitables chistes que ya no hacen reír a nadie, los viejos prácticos, que saben muy bien a qué atenerse sobre los recursos terapéuticos de su escuela, pero que ya no se preocupan de aprender nada hastiados como están de su oficio, dicen muy bajo y riendo para sus adentros que, en resumidas cuentas, la homeopatía no podría valer menos que el galenismo, el humorismo, el solidismo, el brownismo, el rasorismo, el broussismo, etc.

Muchas personas, que no tienen ningún motivo para apasionarse en el debate, pero que la casualidad ha hecho testigos de algunos éxitos de los homeópatas, piensan que hay algo bueno por todas partes, y que si alópatas y homeópatas llegaran a entenderse, el beneficiado sería el público.

Blog de homeopatía

 

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