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Ecourbanismo

Ecourbanismo

Gabriel Enrique Leal
Arquitecto especializado en Ecourbanismo

Introducción
1. Históricamente la irracionalidad y el descuido en el manejo de los recursos han caracterizado al conjunto de las actividades económicas. La demanda de recursos se hace sin respetar los mecanismos de reproducción y equilibrio del ecosistema, ni garantizar el uso energético racional. Desde la Revolución Industrial, la industria transforma recursos naturales y bienes intermedios en bienes de consumo final dinamizando el desarrollo de los países; pese a los beneficios que representa, ejerce una presión grande, creciente e incontrolada sobre los recursos naturales, al utilizarlos como insumos de producción y receptores de desechos.

2. El primer informe del Club de Roma en 1972, “Los límites del crecimiento”, planteó la necesidad de fijar límites al crecimiento económico, en especial lo relativo al desequilibrio de fondo entre el desarrollo incontrolado y los recursos ambientales del planeta. Desde entonces el concepto de sostenible ha cobrado importancia, hasta constituirse en uno de los paradigmas centrales del cambio de milenio. En 1987 el Informe Brundtland, Nuestro Futuro Común, definió el desarrollo sostenible como “Satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”. Finalmente, la UICN, UNEP y WWF entre 1980 y 1992 publicaron dos estrategias globales[1] las cuales sirvieron de base para la formulación de las Agendas Locales, en el marco del Programa Agenda 21, que se hizo público en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro[2].

3. Casi simultáneamente, la crisis energética ocurrida en 1973 puso en evidencia la fragilidad del modelo tradicional de desarrollo basado en el uso irracional de energías no renovables y que se creían inagotables. Desde entonces los países desarrollados y de economías capitalistas cuyas industrias se basan en el consumo intensivo de hidrocarburos, han realizado esfuerzos en la búsqueda de fuentes alternas de energía y en la conservación de los recursos naturales.

4. La contradicción desarrollo – naturaleza no puede continuar. La economía tradicional asimila desarrollo con progreso y éste con crecimiento, no muy cierto desde la perspectiva del desarrollo sostenible pues nada en la naturaleza crece indefinidamente; cuando un proceso alcanza ciertos umbrales tiende a colapsar, así su degradación es parte de un nuevo proceso, el desarrollo va ligado al concepto de ciclo manteniendo un equilibrio dinámico que autorregula y retroalimenta al sistema. El crecimiento debe ser acorde con la capacidad de sustentación de un ecosistema, es decir, debe haber un equilibrio entre área sustentable y área sustentada, lo que implica un límite, es decir, parar de crecer en un determinado momento.

5. Si bien es cierto la legislación ambiental se refiere a las empresas, a los medios de producción o a los productos, la sostenibilidad urbana ha pasado a situarse en primer plano del debate científico a la vez que político y administrativo, gracias, entre otras contribuciones, a las declaraciones institucionales de la Comisión Europea y otros organismos de ámbito europeo[3]. El cambio de actitud que ha representado la toma de conciencia sobre la importancia del medio ambiente puede interpretarse como una crisis del paradigma vigente, el cual no ha podido dar respuesta a los problemas surgidos en la última década[4].

eco-urbanismo6. En torno al desarrollo sostenible hay consenso sobre tres temas:

La coexistencia de tres dimensiones, que en conjunto, garantizan la sustentabilidad de una determinada sociedad: la dimensión económica, la social y la ambiental. El resultado de las interrelaciones entre estas dimensiones será el modelo de Desarrollo Sostenible elegido por un conglomerado particular.

La investigación asociada con los estudios sobre Desarrollo Sustentable debe proponer nuevas metodologías y ser efectivamente multidisciplinarias.

La necesidad de elaborar una estrategia de integración entre los distintos ámbitos de consenso; económico, ambiental, social y el conocimiento acumulado por las diferentes disciplinas del saber, de tal modo que el tema no sea abordado con un enfoque reduccionista sino sistemático e interdisciplinario.

7. El actual modelo de desarrollo de basa en la explotación irracional de los recursos naturales. La base económica de la sociedad ha ignorado los límites biofísicos de la biosfera y por tanto mide sus niveles desarrollo en términos monetarios. La formulación de políticas públicas, las estrategias y las decisiones de inversión se hacen sobre las base de un indicador agregado como el PIB, indice de desarrollo económico exclusivamente, sin tener en cuenta que la base de toda decisión productiva es el ecosistema de soporte y el capital natural de recursos renovables y no renovables.

Ecourbanismo
1. El ser humano es parte de la naturaleza, pero en su afán por mejorar sus condiciones de vida y bienestar está rompiendo peligrosamente el equilibrio existente dentro de muchos sistemas naturales, el bienestar humano se encuentra directamente relacionado con la sostenibilidad y ésta con la permanencia de la vida en la tierra. Al ritmo actual de crecimiento poblacional la urbanización aumenta y su incidencia en la naturaleza es cada vez mayor. Según el Instituto de Población de Washington[5] “las ciudades sólo ocupan un 2% del total del suelo del planeta pero albergan un 50% de la población mundial, consumen el 75% de sus recursos y generan el 75% de los residuos”. Existen 23 ciudades con más de Cinco Millones de habitantes, 284 con Un Millón en tanto dos tercios de la población viven en ciudades de más de Cien Mil habitantes. El porcentaje ocupado por las ciudades es muy pequeño, pero casi todo el territorio restante está destinado a su supervivencia[6]. Wackernagel y Rees (1996) calcularon que el área requerida por Londres es 120 veces su superficie urbana; si la población mundial tuviera un nivel de consumo igual al de un americano promedio requeriría dos veces la superficie de la Tierra. Según ellos la Huella Ecológica ha superado la capacidad de generación de recursos de la Tierra.[7] En efecto, en un estudio realizado por Wackernagel y otros expertos, la Huella Ecológica en 1961 era cerca del 70% de la capacidad de regeneración de la Tierra; en la década de los 80’s esa demanda alcanzó el total disponible y en 1999 excedió la disponibilidad planetaria. La humanidad está consumiendo el 120 por ciento de lo que la Tierra produce; la biosfera necesita un año y tres meses para reponer el equivalente a lo que los seres humanos consumen cada año, sin contar que hay que mantener reserva para las entre 7 y 14 millones de especies que comparten el planeta con el hombre.

2. Según cifras de la UNFA[8] en 1995 el total de la población mundial era de 6.055,00 millones de personas, de las cuales el 45% eran urbanas. El 19% de los habitantes viven en las regiones más adelantadas, donde el 75% son urbanos y el 80% vive en las regiones menos desarrolladas donde el 38% de los habitantes son urbanos. El 20% de la población mundial correspondiente a los países mas industrializados y urbanizados y a ciertas elites de los países pobres y consumen el 80% de los recursos del planeta. Es evidente que el actual modelo es urbano y no es sostenible, los principales problemas ambientales se generan y serán generados en las ciudades pues consumen importantes cantidades de recursos y de energía y son las principales productoras de residuos. Ciudad de México y Sao Paolo tienen más de 15 millones de habitantes cada una, Bogotá posee casi 8 millones y Caracas 5 millones, entre otras ciudades latinoamericanas. Cualquier intento de actuación sobre los problemas ambientales territoriales está llamado al fracaso si no se articula con la lógica de lo urbano.

3. La ciudad se puede considerar un ecosistema y por tanto son aplicables algunos conceptos ecológicos como instrumentos para comprender los problemas de sostenibilidad urbana y seleccionar los puntos de vista necesarios para resolverlos. Esta idea se aborda desde tres componentes ecosistémicos relacionados entre sí:

Cada ciudad es un ecosistema físico, tal como una zona húmeda o un bosque. Su análisis se hace en términos de flujos de energía, nutrientes y materiales físicos y se estudian sus efectos sobre otros ecosistemas físicos tales como las zonas rurales circundantes para describir el impacto físico de las ciudades. Los principales conceptos con que esta aproximación contribuye a la gestión del ambiente urbano son los de capacidad de carga, umbrales, capital natural y la necesidad de cerrar progresivamente los ciclos de recursos, como alternativa de desarrollo una vez alcanzados los limites de los recursos naturales.

El segundo es la aplicación de los conceptos de ecología física a la dimensión social de las ciudades, o sea, pensar en cada ciudad como un ecosistema social. Conceptos como el de Nichos (para diferentes tipos de personas, modos de vida o actividades), la Diversidad y los diferentes tipos de Dependencia (parasitismo, simbiosis) pueden ilustrar la “ecología humana” de las ciudades. La “capacidad de carga” es la capacidad de una ciudad, en tanto sistema social, de dar respuesta a las exigencias y tensiones sociales. La desagregación del orden social urbano es similar a la desagregación de los ecosistemas físicos, provocada por tensiones como la contaminación o la pobreza, que destruyen la capacidad de los mecanismos existentes, como la absorción y reciclaje de contaminantes, en un caso y los mecanismos de apoyo y ayuda mutua de las comunidades, en el otro para asimilar el stress.

El tercer componente da mayor relevancia a los “sistemas” que al aspecto “eco” y procura comprender los “procesos continuos” de cambio y desarrollo de las ciudades en tanto sistemas complejos mediante la aplicación de algunos conceptos de la Teoría de Sistemas como son:

Retroalimentación negativa, o “atenuación”, cuando el sistema reacciona al cambio limitándola o conteniéndola. Un ejemplo es la reacción de un órgano local ante las presiones crecientes de construcción sobre los espacios verdes urbanos, reforzando su protección en el plan de desarrollo;

Retroalimentación positiva, o “efecto de bola de nieve” cuando el sistema reacciona al cambio reforzándolo. Por ejemplo, la decisión de algunos grupos familiares prósperos de salir de una zona urbana central lleva a otros grupos a seguirlos;

Homeostasis, o cambios y compensaciones internas que sustituyen, bloquean o complementan los cambios con el fin de mantener la estructura sistémica. Por ejemplo, una ciudad que consigue ajustarse al cambio total de sus principales industrias sin que su carácter general se modifique; o la transición de estado o “cambio cualitativo”, en que la forma y los componentes del sistema están engranados entre sí y sufre alteraciones fundamentales e irreversibles. Por ejemplo, el cambio al nivel de patrones de transporte para una retroalimentación positiva llevando a una mayor utilización del automóvil;

Sistema cerrado por oposición a abierto, el grado en que un sistema está aislado de las transformaciones externas o es vulnerable a esas transformaciones. Por ejemplo, la apertura de mercados y sus exigencias crecientes en materia de concursos públicos y restricciones aplicables a las practicas que exponen los sectores privado y público, en los últimos años, a los caprichos de los mercados mundiales, de tal modo que la expresión “economía local” podrá referirse a las empresas que están localizadas en la misma zona;

Emergencia, capacidad de un sistema complejo para desarrollar características y comportamientos que son “más que la suma de sus partes” y que pueden necesariamente, prever o administrar en términos del comportamiento de los elementos que lo constituyen.

Modelos e indicadores
1. La formulación de políticas de desarrollo económico, social y ambiental se basa en la utilización de modelos y sistemas de indicadores reconocidos mundialmente como el Modelo PER (presión, estado, Ciudad sosteniblerespuesta); Modelo DPSIR; Modelo sistema –entorno; indicadores de Capacidad de Carga; EROI; Mochila Ecológica; Apropiación Humana de Producción Primaria y Huella Ecológica, utilizados por agencias multinacionales como la OCDE, Agencia Europea de Medioambiental –EEA-, o el PNUD.

2. El modelo PER parte del hecho de que las actividades humanas ejercen “presiones” sobre el ambiente; el “estado” representa el como las presiones afectan la calidad y la cantidad de los recursos; la “respuesta” indica el tipo de reacción de la sociedad ante el estado de los recursos.

3. El modelo DPSIR se construyó con base en el modelo PER e indica el origen de las presiones y el impacto causado.

4. El modelo Sistema –Entorno permite tener un mayor control sobre las variables del entorno mediante el conocimiento de la capacidad de anticipación del sistema para adaptarse a los cambios en los flujos de materiales, energía e información.

5. Los indicadores de capacidad de carga hacen referencia a la máxima capacidad de carga que las personas pueden imponer sobre la exosfera e forma segura y continua.

6. El EROI expresa la eficiencia del uso energético en diversos sectores de la economía y trata de establecer si los insumos de cierta actividad son mayores o menores que los flujos energéticos provenientes de ésta.

7. La mochila ecológica contabiliza el total de materiales utilizados directa o indirectamente por unidad de servicios, es decir la cantidad total de material necesario para producir una unidad de cierto producto.

8. El indicador de Apropiación Humana de Producción Primaria indica cuanta energía toma el ser humano para sí una vez descontada la energía utilizada por las plantas en el proceso de la fotosíntesis.

9. La Huella Ecológica es un indicador que mide la cantidad de suelo productivo necesario para mantener una determinada población, independiente del suelo donde se asienta.

Modelo propuesto
1. A partir de las múltiples conferencias y protocolos internacionales suscritos se propone un modelo de gestión urbano – ecológico a ser aplicado tanto en desarrollos existentes como en nuevas propuestas sobre la base de ciertas condiciones o políticas:
Extensión de los servicios básicos a todos los ciudadanos sin aumentar la degradación ambiental, mediante el conocimiento de la oferta ambiental, los límites de explotación y la capacidad de absorción del medio receptor, acompañado de una reducción en la demanda y en la producción de residuos;
Aumento progresivo de la eficiencia energética, mediante mejoras tecnológicas y reducción del consumo de combustibles fósiles, especialmente de los automotores, principales fuentes de emisión de CO2 a la atmósfera;
Reducción progresiva de toda forma de contaminación;
Despilfarro mínimo y máxima economía en el uso de los recursos naturales mediante estrategias de minimización, reciclaje y reutilización de bienes de consumo, edificios y suelos degradados;
Combate de la desigualdad social, la discriminación y la pobreza;
Priorización de las necesidades de la infancia que constituye las “generaciones futuras”;
Integración de la planificación ambiental y el desarrollo económico;
Inclusión de todos los sectores y actores sociales en los procesos de gestión.

2. La sostenibilidad implica la conservación del “capital natural”. Los objetivos de las ciudades, nuevas o existentes deben propender por:
Reducción de la velocidad de consumo de los recursos naturales renovables de tal suerte que la velocidad de reproducción del sistema sea mayor a la de extracción.
Reducción de la velocidad de consumo de los recursos no renovables de manera que no supere el ritmo de substitución por recursos renovables.
El ritmo de emisión de contaminantes no supere la capacidad del aire, del agua y del suelo para absorberlos y procesarlos.
casas-ecologicasEl mantenimiento de la diversidad biológica, la salud pública y la calidad del aire y del suelo a niveles suficientes según las normas locales específicas.
Preservación de la vida, el bienestar humano, la flora y la fauna.
La gestión urbana debe hacerse en términos de ciudad – región y podría resumirse en ocho puntos clave para lograr ecosistemas urbanos sostenibles:
Adecuación al contexto específico.
Integración con el medio rural y urbano existente
Introducción de la vegetación y creación de corredores naturales en los equipamientos urbanos
Reequilibrio entre naturaleza y ciudad
Preservación de lugares esenciales para mantener los ciclos naturales
Limitación de procesos de extensión incontrolada
Regeneración urbano ecológica reciclando construcciones y ocupando viviendas vacías y espacios obsoletos.
Readecuación de espacios públicos e introducción de nuevas dotaciones y equipamientos antes de ocupar nuevo espacio.
Análisis del territorio en función de su uso potencial y de su capacidad de carga.
Redistribución territorial de los recursos
Redistribución de los recursos y los servicios dentro del territorio y dentro de la ciudad
Fomento de los procesos de autosuficiencia e intercomunicación
Descentralizar servicios y equipamiento con una adecuada jerarquización y crear redes de servicios e información que permitan reducir desplazamientos
Desarrollo de lo local dentro del marco global.
Aprovechar las oportunidades locales para consolidar el papel de los pequeños núcleos urbanos.
Planificación urbana integrada.
Inserción en las redes globales
Articulación de piezas urbanas
Desarrollo de ciudad compacta
Limitación de la dispersión urbana.
Compacidad
Rehabilitación de áreas urbanas deprimidas.
Fomento del desarrollo local y autonomía de los núcleos urbanos
Análisis de la pertinencia de una nueva intervención.
Rehabilitación y reutilización del patrimonio construido
Menor consumo y uso más eficiente del suelo y los otros recursos naturales.
Ahorro de recursos energéticos y materiales
Aprovechamiento de las condiciones climáticas del lugar
Diseño y construcción de los diferentes componentes urbanos y de la vivienda como elementos bioclimáticos pasivos
Gestión ecológica de la demanda de agua
Sistemas de recuperación de aguas lluvias
Sistemas de reciclaje de aguas grises y negras
Sistemas de purificación de agua por lagunaje
Reducción, reutilización y reciclaje de los residuos
Gestión local del transporte y de la energía.
Gestión integrada de los flujos de energía y materia
Conservación de los recursos energéticos y materiales destinados al suministro de servicios urbanos
Hacer eficientes los procesos
Cerrar los ciclos de materiales y de energía desde el inicio hasta el final
Solución de los problemas ambientales en las primeras etapas de cada ciclo
Reducción de las necesidades de transporte motorizado
Promoción de formas de movilidad sostenibles
Evitar los grandes recorridos vehiculares urbanos que impliquen consumo de combustible y producción de CO2 y CO
Acercamiento de la residencia al lugar de trabajo
Propiciar la mezcla de usos del suelo
Privilegiar los trayectos peatonales y ciclísticos
Optimización del transporte público como sustituto del vehículo particular
Utilización de las energías renovables
Inclusión de sistemas tecnológicos de control energético
Utilización de sistemas de iluminación de bajo consumo
Calidad de vida en términos de confort, salud y bienestar social
Diseño sostenible del espacio público como lugar de comunicación y encuentro
Mejora del bienestar, la salud y la integración social
Hacer más habitables los espacios interiores y exteriores
Enfatizar prácticas holísticas y preventivas de salud
Cohesionar la comunidad como base de la sostenibilidad urbana
Asociar la innovación técnica con la innovación social para incrementar el sentido de pertenencia urbana
Difusión de la información sobre sostenibilidad urbana a través de los medios de comunicación y la educación

[1] UICN; PNUMA; WWF (1980). World Conservation Strategy. Living Resources for Sustainable Development. UICN; PNUMA; WWF (1991). Caring for the Earth. A Strategy for Sustainable Living, Gland, Suiza. 1991

[2] Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Río de Janeiro, 1992.

[3] Desarrollo de Capacidades en los Procesos de Agendas 21 Locales. Ecología urbana y gestión territorial sostenible. Algunas consideraciones sobre el planteamiento de las Agendas 21 locales. Fase II (Informe) – Sub-fase II.1 (Análisis contextual). Centro de Política y Valoraciones – UPC. Leonardo da Vinci Program. Pilot Project. Barcelona, España, Abril 2002. p.2

[4] Pino Neculqueo Mari Eliana. El lenguaje de la sustentabilidad. Los indicadores ambientales urbanos. Documento HTML. Sin fecha.

[5] Citado por Carlos César Parrado Delgado y Pere Alavedra Rivot en “La ordenación del territorio bajo el prisma de sostenibilidad (Estudio de su aplicación en la ciudad de Santa fe de Bogotá D.C)” sin fecha.

[6] Este concepto fue desarrollado por Mathis Wackernagel y William Rees en 1966. Se refiere a la porción de territorio que una ciudad requiere para mantener sus funciones de producción y alojamiento.

[7] Wackernagel y Rees hablan de “Justa Porción de Tierra” (territorio ecológicamente productivo disponible por persona y que según datos de 1995 estaba en aproximadamente 1,5 Ha) y la “Justa porción de Océano” (análogamente, unas 0,5 Ha).

[8] Fondo de Población de las Naciones Unidas.

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